Las válvulas son equipos clave en todo el proceso de tratamiento de agua, ya que permiten el control de apertura y cierre del agua, la regulación del flujo y la prevención del reflujo.
Agua y tratamiento de agua
¿Cuáles son las características?
Excelente rendimiento antiobstrucción
Diseño específico para agua con impurezas, sólidos en suspensión y lodos. Incorpora una estructura de canal de gran caudal y materiales antiincrustantes. Algunas válvulas incorporan componentes autolimpiables para evitar obstrucciones por acumulación de sedimentos y garantizar un flujo de agua sin obstrucciones.
Resistencia confiable a la corrosión
Se adapta a diversos entornos de calidad del agua, como agua cruda, aguas residuales y agua tratada químicamente. Utiliza materiales resistentes a la corrosión, como acero inoxidable 316L, revestimientos de FRP y EPDM, que resisten la corrosión causada por ácidos, álcalis y microorganismos presentes en el agua, garantizando un funcionamiento estable a largo plazo.
APROBACIÓN WRAS
Nuestras válvulas están certificadas por WRAS, lo que garantiza que no contaminarán su suministro de agua potable.
Sellado hermético y a prueba de fugas
Adopte estructuras de sellado avanzadas, como válvulas de mariposa y válvulas de bola con sello blando, para garantizar cero fugas en condiciones normales de funcionamiento. Evite la contaminación secundaria causada por filtraciones de agua y cumpla con los requisitos de protección ambiental de la industria del tratamiento de agua.
Diseño de fácil mantenimiento
Con una estructura simple y desmontable, los componentes clave (como sellos y núcleos de válvulas) ofrecen una gran versatilidad, lo que facilita una rápida inspección, reparación y reemplazo. Se adapta a las necesidades de mantenimiento del funcionamiento continuo de los equipos de tratamiento de agua y reduce los costos por tiempo de inactividad.
Operación duradera y estable
Las piezas clave están fabricadas con materiales resistentes al desgaste y al envejecimiento, con un diseño estructural reforzado para soportar cambios frecuentes a largo plazo y operaciones a alta presión. Ofrece una gran adaptabilidad a las fluctuaciones de temperatura y a los cambios en la calidad del agua en los procesos de tratamiento, lo que garantiza una larga vida útil.
























